Se puede definir un tranvía como un vehículo público de superficie que circula sobre raíles dentro de una población o de sus cercanías.
Las primeras líneas de tranvías de tracción animal fueron establecidas en Nueva York, en 1842, por el francés Loubat quien al regresar a su patria en 1854 implantó el funcionamiento del tranvía en París. La instalación de tranvías se extendió rápidamente a Gran Bretaña y Bélgica en 1860.
No fue hasta 1870, en Madrid y Barcelona, cuando se establece en España el tranvía de tracción animal. Dicho tranvía circulaba sobre un carril de perfil metálico de 70 mm. de diámetro de sección circular, e iba apoyado sobre sencillas traviesas de metal y madera; el ancho de vía era el internacional de 1435 mm. A principios del siglo XX se inaugura en Barcelona el primer tranvía eléctrico de España.
Debido a los problemas surgidos con la tracción animal en las grandes ciudades y las investigaciones y tentativas con otros medios tratando de resolver la problemática planteada sin llegar a resultados convincentes, serán los tranvías eléctricos los que finalmente se impondrían tras largos años de investigaciones y pruebas.
La primera línea comercial con tracción eléctrica se inauguró en 1881 en Berlín, pero los primeros tranvías eléctricos fabricados a principios de la década de los ochenta no poseían una tecnología adecuada al nuevo medio de tracción, y generalmente se trataban de simples coches de tracción animal a los que se les adaptaba un motor eléctrico dentro del coche o en una de las plataformas y se conectaba a los ejes mediante cintas, cadenas u otras conexiones flexibles. La conexión del vehículo con la red eléctrica tampoco era la adecuada.
En 1887 el norteamericano Frank Sprague desarrolla un método que permitía conectar directamente el motor a los ejes, dicho método lo adopta en 1888 una compañía en Boston que poseía la red más extensa del mundo en tranvías. A partir de ese momento se empezó a implantar este tipo de tracción eléctrica en todo el mundo.
En España, desde el comienzo de los tranvías eléctricos se adoptaron las técnicas americanas, siguiendo en todo momento un proceso evolutivo paralelo en su desarrollo al americano y solamente se quiebra esta línea de adopción en el periodo de la posguerra, debido al aislamiento de España con respecto al resto del mundo.
Cuando de nuevo se consigue ponerse al nivel
de otros países extranjeros en cuanto a la tracción eléctrica
de los tranvías, allá por la década de los sesenta,
ya era tarde puesto que la opinión pública ya estaba en contra
de los anticuados tranvías y los proyectos de renovación
y desarrollo no fueron aprobados por los municipios. A todo esto habría
que añadir los intereses especulativos que se despertaron entre
las empresas fabricantes de autobuses, para las cuales la supresión
del tranvía suponía un indudable y atractivo negocio, por
lo que no se regatearon medios para llevar a buen puerto la introducción
del autobús, desprestigiando al tranvía.
Vista general de un tranvía circulando por las calles de Lisboa
El sistema de tracción eléctrica de los tranvías cuenta con estos elementos:
3) Una palanca
o manivela que sirve para cambiar la dirección
de la marcha, invirtiendo la corriente del inducido o en la excitación
de los motores.
5) El carril
utilizado en España fue el de tipo Vignole sin garganta en las primera
líneas de tracción animal, para luego pasar a utilizar un
nuevo carril con garganta (tipo Phoenix) con un peso de alrededor de 60
Kg por metro. El asiento del carril se efectuaba sobre traviesas
de hormigón o sobre traviesas procedentes de carriles
en desuso.
Carril sobre traviesas
procedentes
de carriles en desuso
Detalle de espadín móvil con cajas de acero en el suelo
Detalle de las cajas
de acero en el suelo que albergan
el mecanismo para
la automatización de las agujas.
7) Los postes para la sustentación del tendido eléctrico estaban fabricados en acero, fundición o, últimamente de hormigón.
8) Otros complementos para la línea aérea tales como:
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