ANEXO -- TRENES  DE  ALTA  VELOCIDAD


 

Los trenes de alta velocidad representan la última generación del ferrocarril en el mundo. Japón y muchos países europeos llevan unos treinta años realizando grandes inversiones en ferrocarril de gran velocidad para unir sus principales ciudades. La atención prestada a los trenes rápidos que superan los 200 Km/h viene justificada por la necesidad de aliviar la congestión del tráfico aéreo y por carretera, a la vez que se reducen los costes de explotación y la contaminación.

Hace ya más de medio siglo que se sabe que algunos trenes corrientes podían alcanzar velocidades del orden de 300 Km/h aplicando mayor potencia de tracción. Pero estas enormes velocidades se consideraron de imposible aplicación porque los vagones dañaban seriamente las vías y su conservación requería mucho esfuerzo, siendo excesivamente caro.

Los ingenieros japoneses mediante la construcción de vías con curvas poco cerradas y pendientes poco pronunciadas, sin alterar en gran medida los propios trenes, lograron alcanzar velocidades de unos 200 Km/h en algunos trayectos. Posteriormente en 1964 se marcó un hito en la historia del ferrocarril con la inauguración en Japón de la línea "Nuevo Tokaido", que unía Tokio y Osaka; esta línea prestaba el servicio más rápido del mundo con una velocidad de 240 Km/h, denominando a los trenes que circulan por esta línea "trenes bala".

A partir de este momento se despertó un nuevo interés por superar los obstáculos técnicos que impedían alcanzar velocidades mayores. Así se ha llegado a que trenes tan famosos como el TGV francés, las líneas ICE en Alemania, los trenes Eurostar que unen París y Bruselas con Londres a través del túnel del Canal de la Mancha o las últimas generaciones del tren bala superen los 300 Km/h, llegando hasta nuestros días a conseguir poner el TGV francés al actual récord mundial de velocidad: 515.3 Km/h, gracias a un nuevo sistema de suspensión neumática que proporciona a estos trenes de una mayor estabilidad.
 
 

Locomotora del TGV
Locomotora del TGV francés





En España actualmente hay una línea de alta velocidad en servicio entre Madrid y Sevilla: el AVE (a la espera de la finalización de la construcción de la nueva línea AVE Madrid-Barcelona). Las características de esta línea son las siguientes:

- Longitud de 417 Km.
- Velocidad máxima 300 Km/h.
- Ancho de vía de 1435 mm.
AVE
AVE español





Características técnicas de una línea de alta velocidad:
 

1) En las instalaciones: 2) En la estructura del tren:
Como las locomotoras de las líneas de alta velocidad son capaces de superar los 250 Km/h, los trenes de alta velocidad son composiciones indeformables en las dos cabezas motrices, una en cada extremo (es decir, que no se pueden separar unos coches de otros como en los trenes convencionales), y encuadran un número determinado de remolques.

Un tren pesado somete a las vías a mayores esfuerzos que un tren ligero, aumentando en consecuencia los costes de mantenimiento y el consumo de combustible; para proteger las vías los trenes rápidos han de pesar lo menos posible. Para reducir el peso se toman diferentes medidas:

3) En la señalización de la línea:
Debido a las altas velocidades a las que se circula no son visibles las señales convencionales y se requiere la visualización de las indicaciones de velocidad en la cabina del maquinista. Sofisticados sistemas de control vigilan el estricto cumplimiento de todas las órdenes de circulación que se transmiten al maquinista. Los maquinistas están en contacto permanente con el puesto de control mediante equipos de radio, para comunicar cualquier orden o consulta que requieran.

4) En la mecánica del tren:


 
 
ANEXO--El metro INDICE ANEXO--El tren de levitación magnética